martes, 6 de octubre de 2015

LA TAPADERA (The firm) (1993), de Sidney Pollack

Cuando se estudia duro, el camino del éxito es fácil. No hay más que ver el tipo de ofertas que se hace a un brillante abogado recién salido de Harvard. Todo es lujo. Una casa amueblada, un coche, un plan de pensiones generoso…eso sí, hay pequeñas cosas que la familia tiene que hacer por la empresa. Por ejemplo, tener hijos. La empresa lo ve bien porque eso fomenta la estabilidad. Pero no es oro todo lo que reluce. Más que nada porque, detrás de los carísimos trajes, de las corbatas de diseño, de los zapatos italianos y de los largos abrigos, hay siempre una trastienda oscura, dedicada a negocios no demasiado limpios…No sé, cualquier cosa, por ejemplo, un asesinato.
Y además cuando además de haber estudiado duro, se tiene también algo que esconder, la cosa se complica porque la empresa (ésa que te ha dado coche, casa, lujo y seguridad al cien por cien) tiene la estúpida manía de investigar a sus empleados no sea que se vayan a ir de la lengua con algún entrometido. Sin ir más lejos, el F.B.I. Esos chupatintas vestidos de gafas y misterio no hacen más que incomodar a la empresa con auditorías, con escuchas ilegales y con el traidor intento de atraer a alguno de los abogados del bufete. ¿Para qué? La empresa está limpia. No hay más que ver los coches que da, las casas que regala, las atenciones que pone. Si hasta pagan fines de semana paradisíacos en alguna isla libre de impuestos. ¿Qué más se puede pedir? ¿Por qué tienen que ir los federales a meter las narices en sus asuntos? Bueno, tal vez habría que desligarse de algunos clientes un tanto comprometedores pero eso a la empresa no le interesa porque son los que pagan las facturas, las más abultadas, y conceden privilegios, conceden una parcela, algo pequeña tal vez pero más que suficiente, de poder.

La película tiene un ritmo excepcional, llevada con mano de hierro por Sidney Pollack, un hombre que se empeñó en hacer melodramas cuando era muy capaz de construir intrigas interesantes y absorbentes como La tapadera o Los tres días del cóndor. Lo cierto es que aquí cuenta con la complicidad de un reparto impresionante que juega a ganar y que incluye nombres como los de Tom Cruise, Jeanne Tripplehorn, Gene Hackman, Hal Holbrook, Wilford Brimley, Holly Hunter, David Strathairn, Gary Busey, Paul Sorvino, Ed Harris y Joe Viterelli. Todos ellos muy encajados, muy bien dirigidos y muy bien acoplados a una historia que no deja de repetir que hay que desconfiar del éxito fácil porque, con toda seguridad, los delincuentes estarán a tu alrededor, alienando tu éxito, devorando tu futuro. Ni siquiera el F.B.I. o ninguna institución similar te podrán librar de eso. Hay que vigilar con quien cruzas tus palabras, muchacho o la verdad será tan terrible que podrá destruir un hogar que se estaba edificando poco a poco, con el cariño en cada ladrillo, con el pensamiento puesto en lo que realmente tiene importancia y que no es otra cosa que todos aquellos que realmente te quieren.

5 comentarios:

dexter zgz dijo...

Es imposible escribir de esta película sin el tema central de Grusin en tu cabeza. Yo creo que es una de las más acertadas adaptaciones de Grisham que inundaron las pantallas de los cines en los 90 junto a "Legítima defensa" de Coppola y a "El informe Pelícano" de Pakula. No le pillé el punto a "Tiempo de matar pero sospecho que es una película que tendría que revisar y que me cogió en una edad muy mala. La eterna lucha de David contra Golitah tan del gusto de Grisham le viene que ni pintada a Pollack que ya en los 70 deslumbró con "Los 3 días del condor" Efectivamente, "The firm" posee un ritmo brutal, y está muy bien dirigida, pero creo que se resiente un poco de la presencia de Cruise en plan estrella. Permíteme que ponga "Los tres días del Condor" un peldañito por encima en cuanto a intrigas de Pollack. Por supuesto si admitimos "Yakuza" como animal acuático que conste en acta. Pollack era un todo terreno. Se empeñó en hacer melodramas, pero... leñe es que también los hacía muy bien. Es el típico director al que te gusta tratar con condescendencia y le compras todo incluso sus patinazos. Y ahora me vas a pegar, pero incluso te diría que si no tuviera los antecedentes que tiene, "Sabrina y sus amores" sería una comedia estupenda.

Abrazos legales

CARPET_WALLY dijo...

Pues estoy de acuerdo, compro ese Pollack todo terreno, porque efectivamente estaba dotado para las pelis de intriga, pero recordemos que antes de "los 3 días del Condor" ya tenía en su curriculum pelis como "Las aventuras de Jeremiah Johnson" o "Tal como eramos", por no hablar de una película que se recuerda menos de lo que debería y a mi me parece fascinante : "Danzad, danzad malditos", la peli con más nominaciones a los Oscar de a historia que no fue nominada a mejor película. Recordemos que eran los 60 y nos hablaba de la Gran Depresión, pero hay cosas en la peli que ahora no nos parecen tan extrañas. Un grupo de gente que no teien ni para comer y que se apuntan a un concurso para tener comida y la posibilidad de ganar un premio que les permita ir tirando. Y el concurso donde se busca primar el espectaculo por encima de consideraciones humanas, el organizador tiene que ganar dinero aunque sea a costa de la dignidad (e incluso la vida) de los participantes. ¿estamos tan lejos?

Y yo estoy de acuerdo que aunque Tom está bien, es el que desequilibra el gran reparto, la estrella rutilante que quiere copar cada escena con sus tics...y como no, se pega sus carreras habituales, que si no, no es una peli de Cruise. Pero es cierto que el ritmo es trepidante y que está muy bien dirigida y Gene Hackman está inmenso, aunque eso no sea noticia.

Abrazos con micrófono oculto

César Bardés dijo...

El tema a piano de Grusin resuena continuamente en esta casa desde que se lo descubrí a mi querido retoño que lo ha incluido en su mp3 sin vergüenza alguna (tiene una colección de bandas sonoras metidas que va desde "La gata negra" de Elmer Bernstein hasta "Los vengadores").
Yo creo que "La tapadera" es la mejor de las adaptaciones que se hacían de Grisham. "Tiempo de matar" la volví a revisar y, aunque más ingenua, me gusta mucho. No en vano fue la primera vez que vi siendo consciente de ello a Matthew McConaughey y le dije a la persona que me acompañaba en aquella ocasión que "ese chico tiene un algo de Brando que es increíble. Va a ser muy bueno". Ahora, después de haber hecho muchas tonterías, resulta que el tiempo me ha dado la razón.
"Los tres días del cóndor", sin duda, es mejor porque, también, es más contenida y tiene a Redford ahí controlando todo junto con el personaje fascinante de Max Von Sydow. El gran mérito de "La tapadera" reside en su sentido del "tempo" (esto me ha quedado más pedante que la presentación que voy a hacer el jueves). Me explico. La película comienza muy quieta, en un ritmo casi a cero pero Pollack consigue que la película se vaya poniendo en marcha sin pasar de cero a cien. Si no que la pone a cinco, a diez y va cogiendo fuerza. El tramo final es uno de los mejores que se han hecho en el cine moderno. Sinceramente, lo de Tom Cruise no me molesta (salvo la carrerita en cuestión) entre otras cosas porque está rodeado de tan buenos actores que apenas me fijo en él.

César Bardés dijo...

Polémica Pollack con su dicotomía melodramas-thrillers. Bien. Por supuesto, "Yakuza" lo admitimos en el apartado "thriller". Y, por supuesto, su melodrama por excelencia, bien hecho, sin ninguna pega y absolutamente maestro es "Memorias de África" seguido de cerca por "Tal como éramos". Pero por "Sabrina y sus amores" no paso. Ni por antecedentes ni por nada. Un "remake" absolutamente innecesario. Ya sabéis la anécdota de que tuvo el detalle de invitar a Wilder a una proyección de la película. A los diez minutos, Wilder se volvió a hacia él y le preguntó: "¿Cuántos Oscars tienes?". Pollack contestó: "Dos". El viejo Billy ladeó un poco la cabeza y dijo: "Claro, yo tengo seis". Pues esa es la diferencia. Aún admitiendo que los Oscars no son un baremo para nada. Aún así el comentario hirió a Pollack que, parece ser, salió muy deprimido de la proyección. De hecho, Wilder no le dijo nada. Ni si le gustó, ni si no le gustó.
Si prescindimos de la versión Wilder, la película se queda en una comedieta sin mucho encanto porque Harrison es el único que está a la altura. Lo de Kinnear es muy, muy discreto y lo de Ormond carece de suficiente atracción para que dos hombres se enamoren de ella.
Pero no queda ahí la cosa. Tenemos esa "maravillosa" película, uno de los mayores truños que se han dado a luz en el terreno del melodrama como es "Caprichos del destino". Espantosa, aburrida, carente de interés y solo con esa escena del avión bajo el agua que recuerda al mejor Pollack. Unos años antes hace "Habana" y ni siquiera Redford lo puede sacar a flote (de hecho, fue la película que marcó el final de la colaboración de ambos porque el propio Redford estaba muy en desacuerdo con cómo estaba haciendo las cosas Pollack). Aún teniendo su parte aventurera, la sombra de "Casablanca" fue muy alargada y no se la pudo sacudir. Creo que "Un instante, una vida", aquella de la Fórmula Uno con Al Pacino fue uno de los mayores rollazos melodramáticos de los setenta.
Sí, también tiene patinazos en el "thriller" como "La intérprete", triste despedida para un hombre que caía irremediablemente bien. Pero no de tantísimo calibre. Creo que Pollack dominaba muy bien los recursos del suspense pero no tan bien los del melodrama porque tenía tendencia a "sobrecargar" las situaciones, al sensacionalismo sentimental.
Abrazos melodramáticos (Pollack añadiría "con una lágrima resbalando de mi mejilla hasta tu hombro juntando nuestros recuerdos en una imposible melodía de pasión").

César Bardés dijo...

Pues estoy de acuerdo, Carpet, con la valoración que haces de "Danzad, danzad malditos". Solo que esa no la podríamos calificar de melodrama sino de drama puro y duro. Creo que Jane Fonda está inmensa, igual que lo está ese presentador interpretado por Gig Young. El único que me molesta en esa película es Michael Sarrazin que para que expresara algo tenía que ponerse una tarta en la cara o algo parecido. Un actor muy malo.
Es que Pollack tiene esas joyas, esas islas dentro de su filmografía que delatan lo buen "todo-terreno" que era. Ahí está "Tootsie", una de las mejores comedias de los ochenta. O también una película que me gusta muchísimo y que comentaré dentro de poco como es "Ausencia de malicia", un "thriller" totalmente diferente. O, incluso y si me apuras, "El jinete eléctrico", una aventura-denuncia que funcionó muy bien a pesar de que los augurios presagiaban lo contrario. De todas formas, está muy bien visto lo de "Danzad, danzad malditos". Por cierto, uno de los finales que más me impresionaron en mi vida. La imagen de Jane Fonda cayendo estuvo rondando por mi cabeza durante meses.
Abrazos bailando.