viernes, 14 de diciembre de 2018

LOS CASOS DEL DEPARTAMENTO Q: MISERICORDIA (2013), de Mikkel Norgaard

Iniciamos un pequeño ciclo dedicado a los casos de este peculiar departamento de policía que culminará con la publicación del estreno de su última entrega este mismo viernes. Son cuatro películas en total y, quizá, sean las mejores adaptaciones que se han hecho del "thriller" nórdico literario que tanto han ocupado las estanterías y lectores tecnológicos de las librerías. No dejéis de verlas.

El inspector Carl Morck ha esperado ya demasiadas horas en interminable tareas de vigilancia. Quizá está esperando que ocurra algo…pero no sabe muy bien el qué. Comete un error de precipitación y eso hace que parezca un apestado dentro del departamento de policía de Copenhague. Al sótano, casi a las mazmorras, a cerrar casos que se han quedado congelados en el tiempo y que no tienen ninguna utilidad para los que mandan con placa. Allí, entre una nube de papeles, Carl conoce a Assad, un emigrante árabe que no se sabe muy bien qué está haciendo allí, en el subsuelo de Dinamarca. Sin embargo, uno de esos casos fríos que tiene que despachar Carl de forma fría y burocrática le llama la atención. Lo recuerda de hace cinco años. No estaba nada claro que aquello fuera un suicidio. El cuerpo nunca se encontró. Y el único testigo es un autista, un lesionado cerebral que no puede decir nada.
Carl tiene que reabrir el caso, sentirse policía de nuevo. Irá hacia arriba y hacia abajo, no importa lo que cueste. Tal vez, encuentre una razón para seguir adelante. Su matrimonio acabó, su vida privada no existe, nunca sonríe, hace daño a todos los que tiene alrededor…pero es un policía con el tesón como arma y eso le hace diferente a los demás. Habrá que interrogar de nuevo a testigos, habrá que intentarlo con el autista, habrá que seguir la pista como buen sabueso porque está seguro de que la víctima no ha muerto. Quizá esté encerrada en una especie de limbo de muerte en vida en la que aún respira bajo presión.

La bajada a los infiernos de estos dos inspectores del departamento Q, nos desvela la existencia de una sociedad que, dentro de su aparente orden, se halla mortalmente enferma, con un repertorio de perversiones y de desviaciones mentales preocupante. No todo es agua en la superficie. La venganza planeada a través de los años y ejecutada con el tiempo a favor resulta obsesionante y terrible, como si la muerte jamás oliera en los corazones de los hombres. Carl Morck tendrá que hacer lo imposible para demostrar que aún puede ayudar a la gente y, en esta ocasión, lo hará con una mujer que sufre física y psicológicamente, sin más salida que su propia fuerza interior que tanto se desgasta con el paso de los días. Nadie cree a Carl porque ya ha cometido demasiados deslices en una carrera salpicada de ropa arrugada, de aliento a tabaco, de café rancio y de frío helador. Assad es inteligente, es más paciente, parece que conoce el desprecio porque lo ha vivido en propia carne y sabe dónde se hallan los recovecos del pensamiento de Carl. Es una pareja imposible de policías destinada a un trabajo imposible, absurdo, prescindible. Y ninguno de los dos va a permitir que los asesinatos queden como expedientes imposibles, absurdos y prescindibles. Es el momento de demostrar lo que valen. Y si lo hacen a través de las obsesiones de unos desquiciados, tendrán el doble de mérito. Eso lo saben hasta en los sótanos de la policía.

2 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Rápido también el comentario, así voy hoy.

Cuando empecé a verla me costó entrar, esa tristeza fria de Morck lo hacía tan distante a mis ojos como al resto de los que le rodean. No logra que empatices y sin embargo...sin embargo te persigue implacable como la investigación que lleva a cabo, no deja que pasees a su lado porque te coge de las solapas y te lleva arrastrando. Confías en Assad (estupendo de verdad Fares Fares), parece más humano, pero te responde con una sonrisa que lo verdaderamente importante no eres tu sino conseguir resolver el crimen y salvar las vidas que hagan falta...para eso si está ahí, no lo dudes.

Y la historia está llena de angustia, de maldad, de dureza, de "sin piedad"...Y cuando acabas respiras, no recordabas que llevabas muchos minutos sin hacerlo.

A mi me pareció estupenda.

Me alegro mucho del ciclo.

Abrazos desde un ferry

César Bardés dijo...

Pues tienes razón todo. Es una estupenda película (como lo son las otras dos) y todo se equilibra admirablemente desde el momento en que aparece Fares Fares. Quizá en toda la historia del cine de policías en pareja nunca ha habido un personaje, digamos, un poco más secundario que sea tan importante como Assad. Creo que toda la trilogía (pronto cuadrilogía) habla de muchas cosas que ya has apuntado en otro sitio. Ese corazón corrompido que bulle por debajo de una sociedad aparentemente perfecta, la incomunicación, la psicopatía y el sadismo y sus buenas dosis de truculencia sin demasiada piedad hacia el espectador, los personajes bien definidos, con caracteres muy bien trazados y una evolución natural en cada uno de los episodios.
Sigo diciendo, para mí, una de las mejores adaptaciones que se han hecho del "thriller" literario nórdico.
Abrazos desde el sótano.