martes, 7 de julio de 2026

INVITACIÓN A LA DANZA (1956), de Gene Kelly

 

Todo se puede expresar a través del baile. No es sólo el movimiento de los cuerpos acompasados a través del espacio, sino que en esa curva, en esa mano, en esos brazos y en esas prodigiosas piernas se puede hablar de amor, de desamor, de risa y de seriedad. Tomemos por ejemplo la historia de ese payaso que está perdidamente enamorado de una compañera. Él es sólo un payaso que hace reír y nada más. Está siempre escondido tras una máscara de pintura y una nariz roja y, en realidad, no cuenta para nadie salvo para los niños que se acercan hasta el circo para pasar un rato de risas desbocadas y admiración por ajenos equilibrios imposibles. Tal vez al payaso se le ha pasado algo por alto. La risa no es sólo su función…también es un arma para la conquista. Quizá nada le gusta más a una mujer que reír. Y ése puede ser el principio de un baile en pareja para el resto de la vida.

Otro ejemplo puede ser el significado de las cosas. Puede que una pulsera sea el símbolo de la unión o del odio, de pasiones pasadas y de enamoramientos futuros. Esa pulsera irá pasando de mano en mano hasta que encuentre dos corazones en los que descansar. Su andadura comienza cuando un marido enamorado se lo regala a su mujer. El destino no es muy aliado para dejar que los objetos vayan hablando por ahí y esa pulsera irá pasando de mujer a hombre y de hombre a mujer hasta que, por aquellas casualidades nunca buscadas, vuelve a ese marido que lo dio lleno de ilusión y que ha seguido un camino errante para encontrar de nuevo el sentido de su vida. Pulseras, mujeres, hombres, calles, rincones, jazz…todo se confabula para que los pies no paren quietos y la historia quede grabada como un maravilloso ballet de confusión y belleza.

El tercero es cuando el baile se alía inmisericorde con la fantasía. Sinbad, el marino, se encuentra una lámpara que, como no puede ser de otra manera, contiene a un genio en su interior. Sinbad no es ambicioso, ni está más deseoso de correr otras aventuras que las que habitualmente vive en su eterno peregrinar por los mares, pero el genio es un buen tipo y comienza a enseñarle las bondades de su propiedad. No, Sinbad no se arrepiente, porque estas aventuras sí que están llenas de fantasías. El baile se junta con los dibujos animados y tenemos otras razones para creer que la magia existe bajo el hechizo de la música.

Gene Kelly quiso llevar adelante este proyecto de una película íntegramente bailada, pero sin palabras. Quiso invitar a todos a un baile difícil, porque puede que no sea para todos los gustos, pero irremediablemente hermoso a través de unas coreografías que oscilan entre lo clásico y lo más moderno para traer tres historias de amor y pasión con los pies como alas e ilusión en el corazón. El resultado es una obra única, en la que no falta la ficción, pero tampoco la fantasía. Al fin y al cabo, una buena parte de nuestros sueños han nacido mientras hemos bailado con alguien….¿A usted también le ha pasado eso?

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