jueves, 17 de septiembre de 2026

EL NIDO(2026), de Hugo Stuven

El miedo no es más que un punto de vista. Puede ser para quien haya sufrido y repetido algunos errores que cometieron sus anteriores. O. tal vez, puede ser para quien aparezca como visitante. O, incluso, puede ser para aquellos que permanecen. Adopta las más distintas formas y, casi siempre, como un auténtico velador de pensamientos, tratando de eliminar la razón, de hacer que la única guía sea el instinto, casi siempre erróneo. El miedo suele ser el enemigo a batir. Vivir con miedo es prácticamente convertirlo en un contrincante contra el que no se puede vencer. Es el dominador de ideas. Es el impulsador de arrebatos. Es el encendedor de violencias.

Y es que el miedo también puede habitar una casa en la que huele a madera mohosa y en la que el tiempo parece haberse detenido. Es un miedo sin tiempo. Allí se transformó en el detonante de vidas desperdiciadas, de desgracias que el destino se encargó de realizar a conciencia, de traumas que no suelen pasar de largo. Invade los sueños. Carcome las sensaciones. Tritura la verdad a su conveniencia. Ni siquiera cuando se presenta vestido de racionalidad es un elemento fiable. Se arrastra por los raíles hasta llegar a la encrucijada en la que hay que levantar fantasmas y hacer que jueguen a favor. Los ojos parecen salirse de sus órbitas para llegar a un hecho que se escondió en el bosque de la memoria y sólo las lágrimas de desesperación harán que vuelva para explicarse.

Interesante película la realizada por Hugo Stuven en la dirección, con una presentación modélica de personajes, con algún que otro error leve, con cierta querencia hacia Night Shyamalan, con una actriz que resulta extraordinaria en algunos pasajes como Michelle Jenner, espléndidamente secundada por Luisa Gavasa y con algunos ases en la manga que acaban por ser previsibles hasta que llega la jugada final en la que sorprende ahogando las creencias y castigando las seguridades. Casi con un solo escenario, haciendo que sea parte protagonista de una trama que ya está en marcha cuando comienza la historia, Stuven realiza una película que llega al notable, con sentido, con un buen dominio de los espacios cerrados y con una permanente pregunta flotando en el ambiente…sólo que no siempre es la misma pregunta.

Arrástrense por estos raíles de miedo y misterio en una charada psicológica rural que acaba por ser tremendamente perturbadora. La película empieza con miedo y termina con miedo. Es el mismo que experimentamos todos cuando abrimos la puerta de nuestra casa ante el incierto caos que nos espera al otro lado. El miedo toma partido y, a veces, es un viento a favor. ¿Quién sabe? Hay que decir la verdad en un macabro juego en el que todo es mentira porque la realidad también experimenta pánico. Y nada es más siniestro que el desplazamiento a través de esos hierros sujetados con fuerza al suelo de una realidad ficticia, construida con la base de una madera húmeda y traidora. Quizá sea un buen plan probar algo de playa e ir a ver el mar para que la mente pueda evadirse de un ambiente viciado, esclavizado, atormentado y rayano con la locura. Sí, porque esa es la consecuencia favorita del miedo. La locura. La seguridad de que se alteran las reglas de la vida para adecuarse a unos parámetros en los que el ser humano sea capaz de estar cómodo porque ya no quedan más salidas. Es como el cuco, que abandona sus crías en nidos ajenos. Y ya se sabe que quien lo sobrevuela termina con el trastorno servido. No lo olviden. Los raíles del miedo les conducirán por esos caminos. Por mucho que el aislamiento haga su trabajo y construya una burbuja de naturaleza. Por mucho que quieran olvidar que, un día, fueron presa de otras locuras que sólo merecen la muerte. Miren por debajo de la puerta. Tal vez lleguen a atisbar lo que nunca quisieron ver. Todo está en esta película. No hagan caso de este galimatías que es consecuencia de mi propia insania.

 

1 comentario:

CARPET_WALLY dijo...

No sabía nada de esta peli, pero apetece por lo que te leo.
¿Sorpresas para los que creemos que casi todo es predecible y que ya lo hemos visto casi todo?
Me encantaría que me soltaran un zasca a mi habitual "se veía venir".

Solo por eso ya merecería la pena, pero si hay buenas interpretaciones y buen ritmo...

Aunque lo mejor de todo es el nombre del director, por lo que he visto hijo del mítico realizador de televisión, ¡¡el director de "Aplauso"!!. No le tenía yo muy localizado, pero resulta que dirigió esa maravillosa serie llamada : "Real Madrid, La leyenda blanca" que aun me eriza el cabello al recordarla.

Abrazos previsibles