Cualquier
intento humano por jugar a ser Dios tiene el peligro como consecuencia
inmediata. Es inútil descubrir cuáles son las intenciones detrás de cada una de
las adaptaciones del monstruo de Frankenstein que ha realizado el cine y ésta
no puede ser menos. El doctor Víctor Frankenstein juega a crear vida y lo que
se encuentra no es la derrota de la muerte, sino la muerte en vida. Además de
dar a luz a una criatura que jamás podrá tener un lugar en el mundo, también se
condena al eterno sufrimiento por cometer el error de querer decidir sobre la
vida y sobre la muerte. Y eso es algo que nunca, en la historia de la
Humanidad, ha salido bien.
Por supuesto, la
criatura, nada más ver sus primeras imágenes de lo que es la vida, no recibe
más que hostilidad. Algo que podríamos fácilmente trasplantar a la existencia
del propio ser humano. Y sueles dar aquello que recibes. De ahí, su caída en la
furia y, sobre todo, en la rabia de no tener ni idea del motivo para el que fue
creado. Al igual que cualquiera de nosotros. En su corazón, anida la crueldad
porque es lo único que conoce y sólo la instrucción y el cariño es lo que le
convierte en un ser capaz de emanar bondad a pesar de que sigue recibiendo los
ataques indiscriminados de una humanidad torpe, decidida a destruir todo lo que
crea y toca, que, prácticamente, se comporta como una fiera sin razón. Y eso,
el monstruo, tampoco lo entiende hasta que llega al convencimiento de que el
monstruo no es él.
El director Guillermo
del Toro vuelve a sus obsesiones frecuentes para retratar, de nuevo, a una
criatura que se mueve en la más absoluta de las marginalidades, algo que ya ha
abordado en, prácticamente, toda su filmografía. Antes de pasar a las virtudes,
sería bueno enumerar cuáles son los defectos de esta adaptación del clásico de
Mary Shelley como, por ejemplo, el hecho de que la manera de abordar la
historia no dista mucho de la imaginación de Stan Lee para retratar a un
super-héroe. Incluso del Toro no duda en otorgar al monstruo de una fuerza
sideral y de una invulnerabilidad que para sí quisiera Superman o Doc Savage.
Por otro lado, también hay un abuso literal de efectos generados por ordenador.
Seguramente, hay muy pocas escenas que no tenga planos provenientes del
todopoderoso CGI y, en algunos momentos, da una impresión falsa de una historia
cuya sensibilidad llega al sobrecogimiento. Del Toro también es lobo viejo en
esto del cine y no deja de saltarse algunos rincones de lógica para que su
poema a la vida y a la muerte llegue a buen término. Por otro lado, la excesiva
truculencia de algunas escenas hace que uno se pregunte si el director es
Guillermo del Toro o Robert Aldrich aunque me hallo en los terrenos de la
certeza al creer que hay muchos que aplauden esta última decisión.
Entre las virtudes, que
son muy grandes, y, sin duda la primera de todas, está en esa puesta en escena
absolutamente espectacular con la colaboración en la dirección artística de
Tamara Deverell. Es cierto que, a veces, llega a un barroquismo algo cargante,
pero no cabe duda de que el envoltorio de la película es lujoso y
extremadamente efectivo. Jacob Elordi crea una interpretación sensible y
cercana para poner en pie al monstruo y Oscar Isaac, un actor excelente que es
capaz de transmitir mucho sin acudir al histrionismo, aquí no sabe dar con el
interruptor adecuado. Mia Goth aporta poco más que rostro aunque del Toro
renuncie a su resurrección, quizá, pensando en que habrá una continuación con
otros mimbres y mismos intérpretes.
El resultado final es
bueno, aunque podría haber sido sobresaliente. La música está llena de
aciertos, el vestuario resulta espectacular, aunque poco creíble en algún
modelo, la grandeza está servida aunque sea a través de gráficos. Y la mayor
virtud de todas es que del Toro sirve una historia que se conoce hasta la
saciedad para ofrecer una nueva visión, demasiado cercana al cómic, eso sí, que
se ajusta perfectamente a nuestros tiempos.
Y ahora, maldita creación, vive. Habla. Di mi nombre.

2 comentarios:
Es curioso porque cuando la vi por primera vez me convenció más bien nada por eso que dices de verla demasiado "comic" y por el abuso demasiado descarado del CGI. Me pareció más propia casi de Tim Burton que de Del Toro (hasta a Desplat le noté a veces cierto ramalazo a lo Danny Elfman). Sin embargo, la revisé no hace mucho con amigos (también en pantalla más o menos grande) y me ganó más. Fundamentalmente, por esa capacidad narrativa que hace que las dos horas y media se te pasen volando. Se nota que Del Toro siente fascinación por la historia y el personaje, y, por cierto, que a raíz del estreno he leído y oído menospreciar la versión de Branagh que para mí merece menos palos de los que en su día le dieron.
Cierto lo de Elordi y no menos cierto lo de Isaac. Un poco pegote y por completo desnortado el personaje de Waltz, que, francamente si piensa seguir haciendo de Hans Landa hasta que se retire más vale que se retire cuanto antes.
Abrazos encadenados
Pues a lo mejor es lo que comentáis sobre el CGI o sobre el cómic, pero a mi me dejó más frio que el hielo donde encala la nave.
Reconozco el trabajo de Elordi (quizá el monstruo, como realmente corresponde a la novela, más literariamente romántico de los que hayan aparecido en cualquier adaptación), también la fuerza visual que dota Del Toro a todo lo que hace y...poco mas. Me pareció demasiado larga.
Creo que Del Toro ya había rodado en cierta forma el trasfondo de esta historia en "La forma del agua", aunque coincido en que el tema de las criaturas marginales es seña de la casa.
El problema que yo veo es la absoluta necesidad de contar una y otra vez el mito literario, dar con la versión definitiva, la mas cercana al original o la más alejada, pero que mantenga la esencia. Desde los clásicos de terror de Whale hasta esta de Guillermo, pasando por la de Branagh o la genial parodia de Brooks. ¿Nos la volverán a contar otra vez de la próxima década? ¿Aporta algo nuevo esta adaptación aparte de los aciertos que habéis relatado?
Ha pasado también con Drácula, con "Las amistades peligrosas", con "Los Miserables" o con "Cumbres borrascosas"...
Por cierto, sobre esta ultima, que no se si se comentará aquí en fechas cercanas, anticipo una cosa. Todo el mundo crítico la esta poniendo a caer de un burro y sin duda lo merece, pero hay un aspecto positivo que no ha sido medido. ha logrado que un público bastante joven y con escasa cultura haya ido a ver "un drama romántico con Margot Robbie y Jacob Elordi" y se haya encontrado aunque sea de refilón con la historia imperecedera y universal de Emily Bronte. La misma magia del cine que nos hizo aprender historia con "Espartaco" o "Un hombre para la eternidad", o algo de literatura con "Ana Karenina", "El conde de Montecristo" o "Mujercitas".
Abrazos desde el puente del barco
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