jueves, 28 de mayo de 2026

THE MANDALORIAN AND GROGU (2026), de Jon Favreau

 

Artículo 3000 del blog. Gracias a todos los que habéis leído y, tal vez disfrutado. A por otros 3000.

En realidad, las leyes del código mandaloriano, quitando su parte más legendaria, no son más que las propias de la vida. Una frase define esto más que cualquier otra: “Los mayores cuidan de los jóvenes hasta que los jóvenes tienen que cuidar de los mayores”. De este modo, la historia de heroísmo de este cazarrecompensas de la galaxia más lejana nunca habida, no se centra sólo en él sino también en la criatura que lo acompaña y que despierta nuestros más tiernos sentimientos. También hay algún sitio para las risas con esos diminutos expertos en mecánica que hablan como si hubiesen inhalado óxido nitroso y cuyas conversaciones se parecen mucho a las que teníamos los que hemos abandonado la adolescencia hace ya unos cuantos años. En cualquier caso, éste es el camino.

Al decir esto, no quiero decir que la película sea una obra maestra. No lo es. Ni siquiera se puede analizar la historia con un mínimo de profundidad porque ella misma es consciente de sus limitaciones. Eso sí, es un entretenimiento resultón, que no llega al notable, pero con el que se pasa un buen rato de aventuras trepidantes prestando muy poca atención a un arco argumental que es más bien corto y simplón. De cualquier modo, la trama da lo que se pide y es el acompañamiento ideal para seguir las aventuras de este personaje fascinante, que esconde su rostro porque la ley mandaloriana se lo impide, y de ese Yoda-bebé que tiene más fuerza en su pulgar que Luke Skywalker en todos los episodios del IV al VI.

Por otro lado, hay que reconocer la creatividad en el diseño de las más diversas criaturas que van apareciendo por todo el metraje. Ya conocemos más que de sobra a los Hutt, pero aparecen muchos otros, incluso algún humano que otro, y nos deleitamos con las tres secuencias en las que miramos embelesados a Sigourney Weaver porque tiene tanta clase y tanto saber estar que nos recuerda a la Suboficial Ripley, desde luego, pero también a la enorme actriz que siempre ha sido. Ah, por cierto, no hay que perderse a uno de los mejores personajes, como es ese simio de cuatro brazos que tiene una especie de kebab ambulante y que se convierte en el principal informador del mandaloriano. Detrás de esa expresión y de esa voz se halla Martin Scorsese. Y en su nerviosismo implícito podemos adivinar algunos de los gestos del gran director.

Así que déjense llevar y no olviden llevar a todos sus vástagos que tengan ya una edad suficiente como para disfrutar de los láser, de las selvas tupidas, de los ingenios ya un tanto caducos que hemos visto y de un buen montón de homenajes en los que se puede apreciar alusiones o imágenes muy parecidas a Apocalypse now, de Francis Ford Coppola; o a Dos hombres y un destino, de George Roy Hill; o, incluso, a la famosa pelea entre el bien y el mal de La amenaza fantasma entre Darth Maul y Obi-Wan. Hay cine en todo este invento, hay mucha acción, aunque, en determinado momento, la película se detiene en seco, hay momentos de ternura y bastantes instantes de risa que cada vez se agradecen más. Creo que George Lucas, desde su trono de retiro, estará bastante orgulloso de esta historia derivada de su saga porque cuadra perfectamente con su visión del cine aunque, por supuesto, no deje de haber el consabido toque Disney que está a punto de llevarlo todo por los caminos de la dulzura inoportuna.

Éste es el camino. Es el del entretenimiento, el de la diversión sin más. Probablemente, haya una segunda parte porque se deja abierta la posibilidad. Puede que a Pedro Pascal le dejen enseñar su rostro un poco más que en esta ocasión, puede que haya un mensaje, digamos, un poco más ambicioso, puede que vibremos más con situaciones que nos hagan pensar que los héroes estén realmente en peligro. Se pueden mejorar muchas cosas. Muchas. Sin embargo, yo he vuelto a ser niño y no he dejado de disfrutar…aunque sea un poco a medias.

3 comentarios:

dexterzgz dijo...

Una pregunta ¿se puede ver y disfrutar si te has quedado en "El retorno de Jedi", si casi ni te acuerdas de qué iba la trilogía de George Lucas de primeros de los dosmiles y si "Rogue One" es según tu opinión lo mejor que ha parido el universo "Star Wars" en las últimas décadas?

Gracias
3.000 Abrazos (enhorabuena)

César Bardés dijo...

Sí, se puede disfrutar. Aunque sería conveniente que te vieras la serie porque los personajes son realmente muy atractivos.
Gracias por cada una de las visitas. 3000 no son nada

CARPET_WALLY dijo...

He de confesar que tenía curiosidad por ver tu artículo sobre esta película.

Tras el del viernes y el del martes en las que comentabas dos películas, en el fondo similares, de supuesta aventura que luego iban mas de otras cosas que de lo que parecían anunciar en un principio, me llegué a imaginar que tu visión del mandaloriano y baby joda ( me gusta más que Grogu) podría resultar que hubieses descubierto una profundidad mayor que la de la pura diversión.

Pero no, todos tranquilos, estamos en el universo Star Wars y aun más, en el universo Disney, no vayamos a hacer una película con trasfondo no sea que haya algunos que no se suban a la atracción.

Y no pasa nada, yo si lo dejan claro, no tengo problema con la diversión pura, al contrario, me encanta.

Decías a Dex que viera la serie y coincido, la primera temporada es un western puro, de pistolero solitario que se busca problemas por hacer algo honesto y no dejarse llevar por la codicia o por temer enfrentarse al mal. Yo no vi la serie entera, me cansó un poco, pero estaba bastante bien, cierto.

Lo que ya me deja más frio es que haya que consumir todo, el producto, el subproducto y hasta los deshechos para poder estar al día y comprender muchos de los vericuetos, apariciones especiales, comentarios referenciados y cameos diversos. Alguno se puede pensar que para ver estas películas (véase también el universo Marvel u otras franquicias) se enfrenta a un clásico de la literatura editado por Cátedra con acotaciones, anotaciones o referencias bibliográficas a pie de página.

Me alegra tu disfrute con el film y mucho más tu tresmilenaria celebración. Me gusta pensar que estuvimos cuando nació y, por lo que sea, aquí seguimos. Será que no lo has hecho nada mal.

Abrazos sin mascara