miércoles, 14 de octubre de 2026

LOS CRÍMENES DE LA ACADEMIA (2022), de Scott Cooper

Falta un corazón. Tal vez sea el delator, aunque eso vendrá muchos años después. En la Academia Militar de West Point se ha encontrado a un cadete de segundo año ahorcado. Podría pensarse que es un suicidio, pero un pequeño detalle indica que no es así. Le falta el corazón. A medias para evitar el escándalo y para hallar al culpable del asesinato, la dirección de la Academia recluta a un detective privado, Augustus Landor. Tiene cierta fama de resolver bien los casos, aunque ya está prácticamente retirado. Él se encargará de buscar entre medias de todos esos muchachos bien uniformados y sujetos con cordón de plata a un código de silencio que sólo quebrantarán con la muerte.

Landor comienza su investigación y, sin duda, encuentra pistas que hacen que el rompecabezas sea aún más difícil de resolver. Traba conocimiento en la taberna con un joven cadete. Es culto, es poeta, es tremendamente observador y, desde luego, parece honesto. Se llama Edgar Allan Poe.

Los mimbres del misterio están bien sujetos. Los crímenes se suceden y Landor se va sumergiendo en certezas que, de alguna manera, ya sabía de antemano. Más cadetes muertos, elementos de brujería, la presión de los rectores académicos…todo se confabula alrededor de un detective que ha perdido lo que más quería y al que su mansedumbre acaba por ser una excelente cortina para no atisbar la verdadera naturaleza de sus sentimientos.

Notable película de Scott Cooper, que ya dio muestras de su buen hacer en la seca y estupenda Hostiles, al lado de su admirado amigo Christian Bale. En esta ocasión, Cooper pone el acento en la ambientación, absolutamente certera, en esa Academia de West Point, lugar mítico de formación de oficiales del ejército. Cooper va añadiendo capas de austeridad en su puesta en escena a la vez que no deja de visitar sus obsesiones por el dolor que nunca acaba. Es una época difícil y la vida es tan frágil que se necesita al mejor narrador de historias extraordinarias para llevarla adelante. Muy comedido Christian Bale, algo que ya viene siendo habitual en sus trabajos para Cooper y, desde luego, mención especial merece Harry Melling que, con su rostro descaradamente asimétrico hace realidad al auténtico Edgar Allan Poe, con su mirada inteligente, su hábil vocabulario y su tendencia a la autodestrucción. El resultado es una película que merece la pena, porque los misterios, ya se saben, encierran enigmas dentro de acertijos y esta vez no va a ser menos.

Laven las pruebas, realicen los ritos, arranquen los corazones, conozcan la infelicidad, ésa que puede durar toda una vida, de cerca. El detective Augustus Landor les guiará a través de sus susurros de inteligencia por una serie de pistas que irá recogiendo y descifrando ese maldito cadete que merece más procesos disciplinarios que cualquier otro. El mal suele habitar en el interior. Nunca es diáfano, ni se le considera. El miedo a la pérdida es lo que subyace detrás de todo el misterio. Y quizá una despedida sea la mejor muestra de cariño a quien se va sin acabar una frase que podría haber quedado para la historia. O, mejor aún, resérvenla para sus futuros libros.

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