Apenas hay dinero para
sobrevivir y George y Lennie vagan por los vastos campos de labranza tratando
de conseguir trabajo como temporeros. Siembran, recogen, apilan, almacenan, lo
que haga falta. Por eso, Lennie es especialmente útil. Es un gigante con una
fuerza casi sobrehumana. George es el que pone la inteligencia porque Lennie
apenas puede juntar dos ideas. Sin embargo, George se ha propuesto cuidar del
gigantón porque es una época en la que, si le deja solo, no podría sobrevivir.
Lennie tiene un retraso, pero es maravillosamente ingenuo. Sueña con apartar la
nata de la leche de una granja que George siempre le dice que van a comprar. Y
cada vez que lo recuerda, se le iluminan los ojos. Sin embargo, la tierra es
dura y cicatera. Los hombres son duros y cicateros. Las mujeres…no, eso es otro
terreno. Y más aún llevando a cuestas a Lennie. La vida no es fácil con la
depresión económica. Hay que trabajar de sol a sol, bajo temperaturas
asfixiantes o gélidas. El tiempo atmosférico no tiene piedad. La desgracia cada
vez está más cerca. El lamento no quiere salir, pero cuando no se puede más,
cualquier atisbo de esperanza suena a sueño y gloria. Es época de ratones. Son
días de hombres.
Cuando la miseria no
puede golpear a los que resisten contra viento y marea, se ceba con los más
débiles. Lo impensable, ocurre. La verdad es tan horrorosamente impía que nadie
es capaz de afrontarla. Sólo George. Tendrá que vagar por los campos,
sobreviviendo con aún menos de lo que tiene. Nadie llorará a los que deja
atrás. Sólo un recuerdo y una sonrisa entre lágrimas correrán por su
pensamiento. Lo más difícil tendrá que ser hecho. Y el remordimiento será un
compañero más.
Excelente versión de
Gary Sinise sobre el inmortal relato de John Steinbeck, siempre del lado de los
más pobres y de los más desfavorecidos. En este caso, como en Las uvas de la ira, Steinbeck se fija en
dos personajes que no tienen futuro y que el pasado se les diluye como la
inteligencia de Lennie. Esos pasos cortos que sólo siguen a George son tan
tiernos que dan ganas de acompañarlos, vayan donde vayas. El propio Sinise hace
un gran trabajo en la piel de George y cuenta con un inmenso John Malkovich
para dar peso a cada gramo de Lennie. Todo cobra un sentido maravillosamente
triste en la historia y comprendemos todo lo que hace George. Y también
sabemos, muy a nuestro pesar, que no seríamos capaces de hacer lo que él hace.
A veces, el cariño se presenta con la peor de sus caras. Y es algo que no se puede dejar atrás a no ser que una horda de perros salvajes esté ladrando a la espera de salir de caza. La suciedad llega al rostro y la moral se pierde cuando no hay nada que echarse a la boca. Ni siquiera el inocente sueño de un niño grande imaginando el sabor de la nata separada de la leche recién ordeñada.

2 comentarios:
Le tengo mucho cariño a John Steinbeck y a sus obras. Por supuesto a "Las uvas de la ira" o a "Al este del Edén", la novela con la que lo descubrí, gracias también he de decirte a Elia Kazan y a James Dean. También a estos textos más pequeños como éste o "La perla". Y hago un inciso porque, como suelo hacerme con todo lo que voy descubriendo del autor, hace no relativamente demasiado me hice con "El autobús perdido" que no conocía y me pareció magnífico.
De las dos versiones que conozco de "Of mice and men" me quedo con la de Sinise, sin parecerme nada mala la de los años 30 de Millestone. Fundamentalmente porque creo que está más desarrollada y mejor pensada. He leído que Sinise trabajó la obra de Steinbeck anteriormente e incluso llegó a interpretar a Tom Joad en los ochenta (también al McMurphy de "Alguien voló sobre el nido del cuco", o sea dos tótems de la cultura estadounidense del XX). Es cierto que la novela es muy teatral pero la obra de Millestone abusa demasiado de recursos teatrales. Y porque ni Burguess Meredith es Gary Sinise ni Lon Chaney es Malkovich. A Malkovich no lo vamos a descubrir a estas alturas porque además tiene el personaje más agradecido. Sinise a mí siempre me ha parecido un gran actor que o ha estado desaprovechado o no ha querido jugar en las grandes ligas. Pero ha sido un tío muy atractivo con una mirada seductora que puede tornarse inquietante en un punto (el mismo teniente Dan de "Forrest Gump" pese a estar tratado en tono de comedia tenía ese poso amargado y algo psicótico).
Y luego está el mensaje universal de la obra que nunca está de más recobrar en estos tiempos de zozobra y que enlaza con el de "Las uvas de la ira" en su apelación a la solidaridad, a la inocencia y a la bonhomía.
Gracias, César, una semana de m... que se salda con un gran post a una gran película.
Abrazos cuidando a los conejos
Pues lo mejor de todo es lo que dices al final. Me cuesta creer que un post más o menos bien escrito y más o menos acertado sobre una buena película te arregle una semana, pero si así, bienvenido sea. Da muchos ánimos que me digas algo así.
En lo demás, pues muy de acuerdo. Yo he leído a Steinbeck tanto en "De ratones y hombres" como en "Las uvas de la ira" y en "La perla" (por recomendación de un amigo del trabajo cuando daba clase) y tengo que reconocer que me parece un gran escritor.
En cuanto a la comparación con las dos versiones, también tengo que reconocer que, durante un tiempo, creí que la clásica era mejor porque parecía todo menos evidente. Luego reví la moderna y esta vez, sí, me quedo con la moderna porque es más descarnada y, sobre todo, mucho más fiel a la novela original. Desde luego, fue una apuesta muy arriesgada de Sinise, que en aquella época estaba bastante solicitado, y hay que agradecer el riesgo que tomó dirigiendo e interpretando.
Sí, qué pena que ahora mismo, yo crea que la solidaridad, la inocencia y la bonhomía esté muy lejos, aunque mantenga la esperanza en que, algún día, consigamos recuperarla hasta niveles, digamos, aceptables.
Gracias a ti en todo caso.
Abrazos apartando la nata
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