La premisa es fácil. No
me digan ustedes que no. Su mujer es una arpía insoportable. No la quieren ni
regalada en un puesto callejero. Metijona, malhumorada, estúpida, insidiosa,
boba, sin elegancia ninguna…ya saben, una de esas que esconde todos sus
complejitos de inferioridad detrás de toneladas de maquillaje de Dior. Un buen
día, unos salvadores…digo, unos facinerosos la secuestran y, claro, exigen un
rescate. La pregunta es ¿pagarían? Bueno, da la casualidad de que el marido de
la interfecta va a decidir que mejor no. Que los tipos estos se la trajinen, la
eliminen y borren todos los problemas de un plumazo. Mientras tanto, eso sí,
hay que desempeñar el papel de plañidera lo mejor que se puede. Ay, qué pena,
no se merece esto, con lo encantadora que ha sido siempre, con lo mucho que la
quiere la gente, con lo mucho que la quiero yo…sí, la quiero muerta. A ver si
se va con viento fresco y hace la eternidad imposible al diablo. Hay que
andarse con mucho cuidado porque el marido va a tener que caminar sobre el filo
de una navaja. Por un lado, va a dar muchas largas a los valientes que se la
han llevado y por otro tiene que aparentar que hace todo lo posible como para
hacerla volver a casa. Con lo mucho que la quiero yo…
Además, hay un par de
detallitos sin importancia. El marido ya estaba planeando el asesinato de la
esposa. Y, de hecho, la han secuestrado la misma noche en la que pensaba llevar
a cabo su siniestro plan. Por otro lado, hay que añadir que uno de los
secuestradores es una mujer que, a la vez, tiene su propio lío con otro fulano
que también quiere sacar tajada del enredo. Todo muy normal.
A partir de aquí, las
cosas se complican exponencialmente. Chantajes, aquí te pillo, aquí te mato,
tira de allí que yo suelto de aquí, está muerta, no lo está y las risas, damas
y caballeros, están aseguradas. Más que nada porque los responsables de toda la
trama son Jim Abrahams y David Zucker, que rebajaron el tono cómico de sus
intentos de Aterriza como puedas,
para contar una historia con pies y cabeza a la que tampoco le faltan sus
momentos brillantes. El resultado es una comedia con cierta gracia, algo
alocada en algún pasaje, pero inteligentemente corta. Todo se ventila en una
hora y cuarto y el rescate está pagado.
Otro de los alicientes de esta película es el dúo protagonista compuesto por unos divertidos y desatados Bette Midler y Danny de Vito. Son auténticos maestros en el ritmo cómico que dominan a la perfección y que convierten esta farsa en un estupendo ejercicio veloz de enredo repleto de colmillos afilados y leche en mal estado. Así que ya saben, prepárense porque el marido no paga, la mujer no vive, los secuestradores no cobran y aquí nadie se sale con la suya…salvo el espectador, claro está que tiene un rato de sonrisa permanente salpicado con dos o tres carcajadas gamberras de cierta clase. Depositen el dinero en el maletín y su mujer será entregada sana y salva.

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