martes, 5 de abril de 2022

LA LIBRERÍA (2017), de Isabel Coixet

 

Tal vez sea un capricho como último homenaje al hombre que ha sido todo en su vida. Abrir una librería en un pueblecito costero de Inglaterra también tiene sus riesgos. Al fin y al cabo, la cultura es un peligro allí donde llegue porque, cuanto más culta sea la gente, menos se les podrá engañar. Y leer es un ejercicio de alto voltaje. Con esas lecturas envenenadas, las personas pueden llegar a pensar y eso es inconcebible. Esa casa que alberga una librería debe ser destinada a un centro de arte donde se exhiba lo que la élite quiera. No tienen ni idea. Leer es demasiado democrático, demasiado libre. Y la libertad, ya se sabe, es enemiga de la razón.

Así que esa mujer solitaria que decide abrir la librería paseará por la playa para aclarar sus pensamientos, o colocar en el debido sitio de la estantería mental el último libro que ha paseado sus letras por sus ojos. Tratará de llevar pasión para recibir sólo la certeza de la maledicencia, de la conspiración más rastrera, de la mentira más abyecta. Simplemente porque nadie se ha dado cuenta de que los libros son esos amigos que te esperan y que impiden, mejor que cualquier otro remedio, que te sientas solo. Sólo habrá un apoyo. Tímido. Impensable. Insensato. Breve. Y, con toda probabilidad, será insuficiente.

Isabel Coixet dirigió con mimo esta historia que va más allá de las páginas de la escritora Penelope Fitzgerald para mostrar que la cultura, en muchas ocasiones, es vista como una amenaza para el poder establecido. La hipocresía se nutre de la falta de cultura, del desinterés, del adocenamiento de los que siempre deberían protestar, sí, pero con el argumento por delante. Por eso, llena de silencios la actuación tremendamente matizada de Emily Mortimer y abrumadoramente contenida de Bill Nighy y, aunque en algún tramo es posible que haya algún aviso de atasco, es evidente que Coixet rinde homenaje al libro, a los escritores, a los que los venden y, por supuesto, a los que los leen porque ninguno de ellos, sea cual sea la circunstancia, se irá de vacío.

La realidad, demasiado a menudo, se encarga de golpear cualquier sueño que está construido sobre la cultura. No hay público, o no hay ganas, o no hay voluntad, o hay miedo, o sólo hay interés, o no hay espíritu, o hay desprecio. Es duro tratar de vivir de ella porque es volátil como el humo. Y, sin embargo, deja un legado inapreciable a todos aquellos que se han atrevido con ella. Tal vez porque, cuando se abre un libro, o se ve una película, se entabla una conversación íntima y privada con cualquiera de ellos y la mirada, casi sin darse cuenta, se vuelve un poco más sabia. Eso impregna la personalidad, la hace madurar, la hace más fuerte, más incombustible y también funde la enseñanza del exterior con la privacidad interior. Una librería, allí, donde el cielo es permanentemente gris y la lluvia y el viento son las líneas de papel, puede traer a Nabokov, a Hughes, a Bradbury y a cualquier otro que un día tuvo algo que decir. Al igual que usted. Al igual que yo.

4 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Pues esta película es la que más me gusta de la filmografia de la Coixet, una directora que, generalmente, me parece interesante en sus propuestas, pero que me resulta bastante aburrida y hasta cargante en sus desarrollos (desarrollazos, diría incluso). Lo de "Nieva en Benidorm", que encima vendía como una comedia, es para hacerle comer el acordeón de Maria Jesús con guarnición de pajaritos fritos.

También me gustó "Aprendiendo a conducir", pero en general me aburre soberanamente a pesar de que parta de una idea que me puede parecer de lo más atractiva.

En este caso, a pesar de su habitual ritmo lentito (como poco) con el que parece que quiere imbuir belleza, pausa y sosiego a un relato que tampoco es un prodigio de acción ni mucho menos, logra que mantengamos la atención en los personajes, que disfrutemos de la librera y de su habitual comprador, que nos vayan conquistando poco a poco, paso a paso, y que aunque veamos venir el conflicto desde muy lejos, estemos expectantes por saber si por una vez los buenos logran imponerse a lo mezquino. Y parece que no, pero puede que si...

Coixet dirige bien, sus planos son bellos, consigue buenas interpretaciones pero tampoco espectaculares , parece como si supieran cual es el mejor registro de cada uno y no les fuerza ni les saca de lo habitual. No creo que haya ni una actuación memorable en un film de Isabel, aunque todos sus interpretes estén a un buen nivel.

Creo que la Coixet está un poco sobrevalorada (siendo generoso). Dirige con actores extranjeros, algunos de alto estatus, pero termina siendo demasiado 2personal". Así nos podemos encontrar con buenas películas en su filmografía, esta me parece que lo es, pero ninguna realmente memorable.

Al menos a mi no me llega como estoy seguro que ella pretende. Por lo demás, incluso personalmente, me cae bastante bien.

Abrazos desde el ferry



César Bardés dijo...

Pues estoy bastante de acuerdo en todo lo que dices, salvo en lo de "Nieva en Benidorm" porque no la he visto. A mí me parece que es una cineasta que arranca sus películas con una idea cojonuda y que, luego, de alguna manera un tanto misteriosa, va perdiendo fuerza, y fuerza, y fuerza y, al final, casi se queda en algo meramente anecdótico, sin importancia y, lo que es peor, sin alma. Es una chica que me cae muy bien y que, yo creo, debe tener unas agarraderas en la industria que son de aúpa habida cuenta de los repartos que consigue. Y yo creo que no es una cuestión de que termine siendo demasiado personal, sino de que confía demasiado en la situación de partida, que siempre es brillante, y luego se diluye. Creo que sus guiones, realmente, no son buenos, pero, sin embargo, están muy bien dirigidos.
Es cierto, por otra parte, que "La librería" es de lo mejorcito que ha hecho y que mantiene la atracción sobre la situación de partida durante buena parte del metraje. Y todavía tiene algo más y es que evita caer en situaciones tópicas que ya hemos visto mil veces en pueblecitos en los que hay un elemento discordante según la asentada "alta sociedad" del villorrio. Y, en esta ocasión, aunque sí es verdad que pierde algo de fuerza, la película no se cae a pedazos como sí ocurre en algunas otras películas suyas (algo morositas en la narración, es verdad) que llegado determinado momento es como si a la chica le entrara murria de lo que está haciendo y termina de cualquier manera.
En cualquier caso, estamos bastante de acuerdo con todo. Es lo que tiene haber leído libros.
Abrazos desde la página 99.

dexterzgz dijo...

Básicamente, coincido en vuestra apreciación sobre Isabel Coixet que es una mujer que me cae bastante bien a mí también. Con respecto a su cine, salvo su primera película que recupere hace algunos meses en un Dvd de la biblioteca y que es terrible, lo cierto es que a mí me gustaron sus primeros trabajos, "Cosas que nunca te dije" y desde luego muchísmo "Mi vida sin mí". Hace mucho tiempo que no las veo, no sé si ahora cambiaría de opinión.

Con respecto a "La librería" no sé si calificarla de su película más "comercial", sí al menos la que yo veo que tiene más elementos clásicos. El problema que veo yo es que por momentos Coixet se cree que está dirigiendo una "indie" de las suyas y le cuesta mantener el equilibrio con ese clasicismo que la historia requiere. No sé, puede ser.

Abrazos desde el estante

César Bardés dijo...

"Cosas que nunca te dije" no estaba nada mal. Tanto es así que, cuando la vi, me quedé sorprendido del futuro que se le auguraba a esta joven directora que parecía apuntar maneras con una ópera prima prometedora. Sin embargo, es que, repito, pierde fuerza a lo largo de las películas. Empieza estupendamente bien, estás disfrutando y, poco a poco, la historia que te va contando se queda en nada.
En el caso de "La librería" no es así, lo que pasa es que es ligeramente previsible y, por eso, quizá, se cae en la tentación de que es la más comercial. Y sí, hay escenas en las que parece que Isabel quiere mantenerse al margen adrede y le cuesta mantener el equilibrio en una historia que pide ese equilibrio a gritos.
Abrazos con índice.