miércoles, 11 de enero de 2023

UN MARIDO DE IDA Y VUELTA (1957), de Luis Lucía

 

Pepe no está nada contento con el destino que le ha tocado. Caramba, se ha muerto y resulta que ahora, después de dos años, su mujer se ha liado con su mejor amigo. Sí, ese amigo que siempre estuvo enamorado de su mujer. Así que lo mejor va a ser regresar del limbo y poner las cosas en su sitio. Claro que, pensando las cosas con cierta frialdad, ¿con quién va a estar mejor su querida Leticia? Ah…esa mujer que le ha hecho la vida imposible, que ha hecho que su corazón fuera tan débil que decidiera pararse en plena fiesta de disfraces, que ha conseguido que, de tanto mimarla…no, no vamos a decir que se ha vuelto una estúpida…vamos a decir que se ha vuelto menor de edad. El caso es que el destino no podía ser otro. Sobre todo, si uno se pone en manos del Doctor Ansúrez, ese talento de la medicina que dice la famosa frase “Si se toma un calmante, se calmará”. Impresionante. Mientras tanto, la tía Etelvina sigue dando vueltas con su moto por la casa y los criados sólo desean que vuelva el señor porque… ¡qué elegancia! ¡qué saber estar! ¡qué manera de comportarse!

Así que Pepe va a ser un marido de ida y vuelta. Ya se sabe. Se toca el cielo, se visita a los conocidos y se vuelve porque las cosas de la Tierra y de la vida están a medio atar y más vale echar una última mirada aunque sea de soslayo para que su pobre Leticia no sufra y su amigo Paco sea también feliz. Mientras tanto, habrá que dejarse de cosas mundanas como tener una amante, o mentir a Leticia, que también, como estaba a sus cosas, no ha tenido tiempo de fijarse si Pepe si iba con una bailarina turca o con la criada que está como un queso.

Luis Lucía dirige esta adaptación del clásico teatral de Enrique Jardiel Poncela sin perder esa gracia mañanera que tenían los textos del genial autor. Sólo hay un intervalo sin demasiado sentido en el que la trama sale al exterior para describir la luna de miel de Paco y Leticia y, por supuesto, los ingenuos trucos fotográficos que son imposibles encima de un escenario para representar las apariciones y desapariciones de ese decepcionado de la vida y encantado con la muerte que es Pepe, con su traje de torero impoluto porque, ya se sabe, en el cielo no hay vestuarios y, mucho menos, tiendas de ropa. Así que tal y como te mueres, te quedas. No deja de ser un gozo por el espíritu atender a esta comedia de amor y muerte que podría ser, a la perfección, una screwball con Cary Grant, Irene Dunne y Ralph Bellamy. En lugar de eso, nos quedamos muy satisfechos con Fernando Fernán Gómez, Emma Penella y Fernando Rey, secundados por una tronchante y maravillosa Mercedes Muñoz Sampedro con deseos de repartir bofetadas a diestro y siniestro, Antonio Riquelme como el mayordomo Elías y Alfonso Godá como ese galeno maestro de maestros que es el Doctor Ansúrez. El texto tiene tanto salero que Noel Coward no dudó en robarle la idea a Jardiel para escribir Un espíritu burlón. Y ya se sabe. Lo extranjero siempre es mucho mejor. Por mucho que tengamos algo insuperable entre manos. Yo prefiero a Jardiel.

2 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Fantasmas aparte, no recuerdo la película, pero si me suena haberla visto en televisión en un Estudio 1 o algo parecido, pero es un recuerdo muy brumoso, muy blanco y negro antiguo. me suena el argumento tanto...

Aunque según leía, me venía a la cabeza otra película que, cuando has mencionado a Grant y a Dunne he pensado que habíamos encontrado el mismo paralelismo. Lo que pasa es que tu has incluido a Bellamy y cuando he consultado he visto que el otro en discordia era Randolph Scott. Yo pensaba en "Mi mujer favorita". Aquí no hay fantasmas "reales" sino muertos que no lo eran, pero esa vuelta a la vida de alguien cuando ya está a punto de rehacerla, me ha hecho recordar la película de Grant y Dunne. Lo mismo me equivoco, pero me suena una desternillante escena en un juzgado en esta película.

Según leo, la obra de Jardiel fue un poco anterior a otra de Noel Coward de temática similar, "Un espíritu burlón", que también me suena de ver en la tele en teatro español. La he visto seguro (aunque no entera) en la adaptación actual que ha estrenado Netflix hace un año aproximadamente. Triste intento, no cuaja la chispa de la obra original de otra época. Creo que es un error de adaptación, pero ni se actualiza, ni sostiene el encanto teatral...y queda en nada.

Abrazos solo de ida

César Bardés dijo...

Sí, hay versión en Estudio 1 y, de hecho, yo mismo la he visto en teatro, creo que fue en el Reina Victoria, con Juan Calot, Abigail Tomey y Andoni Ferreño. Y funciona, ya lo creo que funciona. Muy divertida. Al igual que lo es esta versión en cine con Fernán Gómez, porque si se presta un poco de atención a los diálogos es que son absolutamente geniales.
No había prestado ningún paralelismo con ninguna película en concreto. Sólo trataba de poner en evidencia que esta misma película, protagonizada por actores conocidos, hubiera sido una "screwball comedy" de primerísimo orden, con sus diálogos vertiginosos y sus situaciones absurdas.
En cuanto a lo de la polémica entre Jardiel y Noel Coward, bueno es que el propio Jardiel denunciaba que Coward había cometido un plagio como una casa y que le iba a demandar. Parece ser, según testimonio de su propia hija, que estaba decidido a hacerlo a pesar de que iba a ser un proceso caro en Inglaterra cuando se le declaró el cáncer que acabó con su vida. Tiene muchísimos puntos en contacto y, sencillamente, "Un espíritu burlón" es menos brillante que "Un marido de ida y vuelta", siendo buena ¿eh?
En cuanto a lo que dices de que no se actualiza...mira, es que en estas comedias de tanto ingenio, con esa necesidad de decir las cosas con auténtica gracia y esas situaciones absurdas, hay que ser muy bueno. Yo también vi una versión teatral de "Un espíritu burlón" en el Teatro Muñoz Seca con Iñaki Miramón y María Isbert que era un parto. Especialmente por María que se saltaba el guión cuando le venía bien, comenzaba a improvisar y hasta el resto de actores que compartían escena con ella se partían la caja.
Por cierto, sí, la desternillante escena en un juzgado es de "Mi mujer favorita", una película que iba a dirigir George CUkor pero que acabó dirigiendo Garson Kanin por enfermedad de Cukor. Esa misma historia es la que estaba rodando Marilyn Monroe, con Dean Martin y Cyd Charisse cuando falleció con el título de "Something´s got to give" (algo así como "Algo por lo que brindar"). Cuando se canceló el proyecto, se retomó algunos años después con James Garner y Doris Day con el título de "Apártate, cariño".
Abrazos de vuelta